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19 de marzo, 2025

Las marcas invierten millones en su identidad visual. Se obsesionan con los colores, las tipografías, el diseño de su local y hasta el empaque más mínimo. Pero, ¿qué pasa con la música? En muchos casos, se ignora por completo. Se deja al azar, a lo que el encargado del turno quiera poner, a una playlist genérica de Spotify o, peor aún, a un silencio incómodo.

Y es un gran error.

Porque la música no es solo un fondo decorativo: es una herramienta clave para construir la identidad de una marca, mejorar la experiencia del cliente y, sí, vender más. Así lo demostró un estudio hecho en Suecia con la marca de moda GANT y la empresa de tecnología musical Soundtrack Your Brand. Los resultados fueron claros: cuando la música es coherente con la marca, las ventas pueden aumentar hasta un 37.1%.

La banda sonora de tu negocio sí importa

El estudio reveló varios hallazgos interesantes sobre la influencia de la música en la experiencia de compra:

El problema de la música "random" en los negocios

Si la música tiene tanto poder, ¿por qué sigue siendo un tema secundario en la mayoría de negocios? Muchas marcas creen que basta con poner cualquier playlist de fondo, pero el estudio demostró que usar música que no encaja con la identidad de la marca puede tener efectos negativos.

El caso más extremo: la gente se iba más rápido cuando la música no coincidía con la atmósfera esperada del lugar. Es decir, si tu tienda vende productos premium, pero suenan reggaetón o baladas de despecho a todo volumen, los clientes percibirán un desajuste y sentirán que algo no cuadra.

Cómo crear la identidad sonora de tu marca

Así como existe un branding visual, también debe haber un branding musical. La clave está en diseñar una estrategia musical alineada con los valores de la marca, el público objetivo y la experiencia que se quiere transmitir. Algunas claves:

No subestimes el poder del sonido

Si la música puede hacer que una escena de película sea épica, también puede hacer que la experiencia de tu marca sea inolvidable. La pregunta no es si tu negocio debería tener una estrategia musical, sino por qué todavía no la tiene.

Porque al final del día, no se trata solo de sonar… sino de sonar bien.

¿Te interesa la música para tu negocio?

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